Ban Ki-moon presenta su informe anual sobre el Sahara Occidental

Todo según lo previsto. Nada de cambios sustanciales en el informe anual sobre el Sahara Occidental que el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, ha presentado esta madrugada pasada ante el Consejo de Seguridad. Tan sólo cabe destacar algún matiz de boquilla que no ayudará a resolver lo más mínimo este conflicto tan empantanado.

Los últimos encontronazos entre Ban Ki-moon y Mohamed VI han degenerado en una escalada de tensión en la región que bien pudiera llevar al retorno de las hostilidades entre Marruecos y el Frente Polisario. Las negativas del régimen alauita para que Ban Ki-moon visitara el territorio del Sahara Occidental sin ninguna restricción llevó al líder surcoreano a criticar la actitud de Marruecos a la hora de buscar una solución al conflicto.

Marruecos, por su parte, reaccionó expulsando a 73 miembros de la MINURSO, la misión que la ONU tiene en el territorio. No suficiente con esto, unidades del ejército marroquí se han posicionado en el Sahara ocupado mientras en Frente Polisario ha hecho lo propio en los Territorios Liberados. La cuerda se ha ido tensando demasiado en estas últimas semanas y ya retumban los tambores de guerra.

Cuentan que cuando Ban Ki-moon visitó, a principios del pasado mes de marzo, los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf, había una viejecita que preguntó que qué hacía él allí, y que, cuando le dijeron que el motivo de su visita era porque venía a solucionar el conflicto, ella respondió: “¿Este hombre, que no “abre” bien los ojos, viene ahora aquí para “solucionar” un problema que lleva más de 40 años?“.

Hay que aclarar que, en dialecto magrebí del árabe, una forma de decir “abrir” se construye con el verbo حل  [ḥall] , que coincide con la locución árabe que significa “solucionar“. Y de ahí, el juego de palabras.

No es que Ban Ki-moon se desplazara al territorio con la confianza de encontrar una solución fácil al conflicto, pero sus intenciones sí eran las de conocer de primera mano las poblaciones afectadas y tomar una decisión que ayudase a desbloquear las negociaciones directas entre las dos partes enfrentadas, Marruecos y el Frente Polisario.

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Soldado polisario en los actos del 40 aniversario de la RASD, en los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf / foto: @lluisrodricap

Marruecos quiso evitar a toda costa la visita del secretario general de la ONU a la región. Pero de poco valieron las exigencias del monarca, ya que no pudo impedir que Ban Ki-moon visitara, al menos, los campamentos de refugiados saharauis y a los Territorios Liberados, controlados por el Frente Polisario. Lo que sí consiguió Mohamed VI es que el secretario general de Naciones Unidas no pisara El Aaiún ocupado, que no es poco, ya que el líder surcoreano hubiera presenciado una gran actividad de protesta de la población saharaui. El Majzén no podía permitir que eso influyera en el informe que Ban ha presentado hace tan sólo unas horas.

Lo que también ha conseguido Marruecos ha sido provocar un ambiente prebélico que, en los últimos meses, ha encendido las alertas de todas las agendas de la región. Los intentos fallidos del régimen alauita de evitar a toda costa el viaje de Ban Ki-moon a la zona llevaron a Marruecos a ir un paso más allá y, a una semana de producirse la visita, el ejército marroquí asesinaba a tiros a un pastor de camellos en las inmediaciones del muro que separa el Sahara ocupado de los Territorios Liberados. El incidente ocurrió el mismo día 27 de febrero, cuando se estaba celebrando, en el campamento de Dajla, el 40 aniversario de la proclamación de la RASD.

Estaba por ver si el incidente iba a provocar la anulación del viaje de Ban Ki-moon a los campamentos de refugiados saharauis. Pero no fue así. El secretario general de la ONU no sólo mantuvo su propósito de visitarlos, sino que se desplazó también al territorio liberado, donde, acompañado por el representante del Frente Polisario en las Naciones Unidas, Ahmed Bujari, visitó la delegación de la MINURSO en la localidad de Bir Lehlu.

El viaje de Ban Ki-moon estaba previsto inicialmente para principios de año, pero, por alguna razón, se pospuso para marzo. No obstante, Marruecos intentó retrasar aún más la visita valiéndose del apoyo de su principal valedor, Francia, así como de otros países que confluyen en intereses, como son Senegal, Egipto y España.

Si Marruecos no podía evitar el viaje de Ban Ki-moon a la región, al menos tenía que intentar retrasarlo para después del informe presentado hoy y del debate en la ONU sobre la MINURSO, el próximo 26 de abril. Y, a ser posible, para más allá aún, concretamente para después de la reunión de la IV Comisión, la de Descolonización, y que tendrá lugar pasado el verano, hecho que neutralizaría aún más las decisiones del secretario general puesto que Ban Ki-moon abandona el cargo el 31 de diciembre de 2016.

Pero el surcoreano mantuvo su compromiso y no sólo visitó los campamentos de Tinduf y el Territorio Liberado, sino que, en su siguiente escala dentro del periplo por la región, en Argel, se refirió como “Sahara ocupado” al territorio saharaui bajo control marroquí.

Esta declaración encendió aún más los humos del rey de Marruecos y, como represalia, decidió retirar, a mediados de marzo, el personal que la MINURSO tenía en el la zona ocupada. Esta decisión no tiene precedentes y sitúa en una delicada situación el mantenimiento de esta misión de Naciones Unidas en el territorio, pues, a finales de este mes de abril, el Consejo de Seguridad debe aprobar una resolución para prorrogar un año más su mandato.

Está más que previsto que, con la resolución que apruebe el Consejo de Seguridad la próxima semana, la MINURSO no deje de ser la única misión que la ONU tiene en el mundo sin que tenga, entre sus competencias, la observancia por los derechos humanos. Pero lo enrevesado de la situación es que, no contentos con esto, Marruecos y sus aliados pretenden que la misión deje de tener como principal objetivo la celebración de un referéndum en el territorio, fin para el cual fue creada en 1991.

Por la parte saharaui, se reclama al secretario general de Naciones Unidas que adopte las medidas necesarias para hacer cumplir a Marruecos no sólo con la legalidad internacional y las resoluciones aprobadas por la organización con respecto al Sahara Occidental, sino también con los compromisos firmados por la monarquía alauita como parte del plan de paz, en 1991.

El Frente Polisario reitera su apoyo para que las Naciones Unidas y su secretario general encuentren una solución política que garantice el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación, pero también alerta de que, si el pueblo saharaui se ve privado de este legítimo derecho, recurrirá a otras vías más allá de las pacíficas y a las que parece que la comunidad internacional le esté empujando irremediablemente.

Tampoco hay que olvidar el vergonzoso papel de España, pues, como actual miembro del Consejo de Seguridad de la ONU, debería hacer valer sus responsabilidades jurídicas, históricas y morales con los que un día también fueron ciudadanos españoles. En su lugar, apoya la violación del derecho internacional posicionándose del lado de Marruecos haciendo caso omiso a los tambores de guerra que retumban cada vez con más fuerza.

Pocas sorpresas se esperaban de este informe recién presentado por Ban Ki-moon. Por lo visto, la misión seguirá sin las competencias de vigilancia para los derechos humanos y continuará el recrudecimiento de la persecución de los activistas saharauis en las zonas ocupadas. Parece que poco cuentan la muerte hace unos días del preso político en huelga de hambre, Brahim Saika, la concentración del pasado sábado en Madrid en solidaridad por los presos políticos saharauis o las manifestaciones pacíficas violentamente reprimidas en el Sahara ocupado.

 

En este video difundido por la Red, se puede ver al preso político Brahim Saika esposado en su cama mientras permanece en coma. Murió el pasado viernes 15 de abril.

Parece que, a su manera, Marruecos y su principal aliado, Francia, lograron encararse con el secretario general de Naciones Unidas sin otros inconvenientes que algún reproche por parte del líder surcoreano en su último año de mandato. La intención de Marruecos ha sido dejar claro que no hay nada que un secretario general de Naciones Unidas pueda hacer si del Sahara Occidental se trata. Y si para ello tiene que montar un circo, se monta y punto.

Ban Ki-moon ha probado la medicina de Marruecos. Dificultades no faltaron en el desempeño de sus funciones en el territorio como líder de las Naciones Unidas: primero la muerte del pastor de camellos y luego la expulsión de los miembros de la MINURSO, entre otros inconvenientes. Quizás sea esto lo que busca la monarquía alauita: que todo el mundo sepa que nadie ni nada le hará renunciar al territorio del Sahara Occidental. La cuestión es si el Frente Polisario dispone de mucha más paciencia o si, por el contrario, buscará su propia solución si finalmente la ONU no se enfrenta a las pretensiones anexionistas de Marruecos 25 años después de la firma del acuerdo de paz y la creación de la MINURSO.

 

(*) Foto de cabecera: El secratario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon / Foto extraída de www.un.org

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