La ONU sigue desoyendo los derechos humanos en el Sahara Occidental

Ha vuelto a ocurrir. Las más de siete millones de minas plantadas por Marruecos en el Sahara Occidental se han vuelto a cobrar otra víctima. Esta vez, una niña saharaui en la región ocupada de Mahbes. El pasado 11 de mayo, la explosión de una mina anti-tanque causó la muerte al instante de la joven Safia Lbayhi cuando ésta acompañaba a su padre mientras ambos vigilaban el ganado.

Las muertes por explosión de minas se siguen sucediendo en el Sahara Occidental 25 años después del Plan de Paz auspiciado por la ONU y firmado entre Marruecos y el Frente Polisario en 1991. Mientras tanto, lejos de conseguir poner fin al conflicto, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas se limita a aprobar, año tras año, la prórroga del mandato de la MINURSO, cómo hizo el pasado 29 de abril, sin que ello signifique un cambio sustancial respecto a lo establecido en las resoluciones aprobadas en los años anteriores.

 

Safia Lbayhi no ha sido la primera víctima por una mina en 2016, y se teme que tampoco sea la última. Pero mientras se suceden las muertes a ambos lados del muro que divide en dos el Sahara Occidental, el devenir del pueblo saharaui se debate en las altas instancias internacionales sin que estos accidentes repercutan en sus decisiones.

Lo mismo ocurrió el pasado 27 de febrero con la muerte del pastor de camellos tiroteado por soldados marroquíes cerca del muro el mismo día que tenían lugar, en los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf, los actos de celebración del 40 aniversario de la proclamación de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD). Aquella muerte no significó nada más que dolor y más desesperación para los familiares del fallecido y para todo el pueblo saharaui en general. En el Consejo de Seguridad, mientras tanto, se debatía si prorrogar por un año más el mandato de la misión que la ONU tiene en el territorio, la MINURSO, una misión que tiene, como dos de las principales tareas, la supervisión del alto el fuego y la reducción de la amenaza de las minas y las municiones sin detonar desde la guerra.

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Desminadora / foto extraída de www.aoav.org.uk

Han pasado 25 años desde la creación de la MINURSO fruto del Plan de Paz auspiciado por la ONU y con el cual Marruecos y el Frente Polisario firmaron el alto el fuego (1991). Pero es significativo que, desde entonces, esta misión continúe en el territorio sin cumplir el principal propósito para el cual fue creada. Su mismo nombre dice para qué se estableció en el territorio: Misión de Naciones Unidas para un Referéndum en el Sahara Occidental (MINURSO). Pero lo sorprendente no es sólo la inoperancia de esta misión para cumplir con su principal objetivo – la celebración del referéndum- sino también que sea la única misión que Naciones Unidas tiene en el mundo que no cuenta, entre sus competencias, con la observancia del respeto de los derechos humanos.

Como viene siendo habitual desde hace años, el Consejo de Seguridad debía adoptar, en el mes de abril, una decisión sobre la prórroga del mandato de la misión en este territorio no autónomo que es el Sahara Occidental. El Consejo debía basar su decisión en el informe presentado recientemente por el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, quien viajó a la región el pasado marzo para conocer de primera mano las poblaciones afectadas y tomar una decisión que ayudase a desbloquear las negociaciones directas entre las dos partes enfrentadas, Marruecos y el Frente Polisario.

Secretary-General Visits MINURSO Site in Western Sahara, 05.03.2016
El secratario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, visita la MINURSO / foto extraída de www.un.org

Finalmente, el Consejo de Seguridad aprobó la resolución 2285 con la cual prorroga, por un año más, el mandato de la MINURSO. Pero por primera vez en mucho tiempo, no hubo unanimidad en el Consejo de Seguridad y se contó con destacadas divergencias en el seno del Consejo que ponen en peligro la continuidad de la misión en el territorio. Al menos, tal y como la conocemos.

La resolución fue aprobada tan sólo por 10 votos favorables de los 15 que conforman los miembros del Consejo de Seguridad, mientras que dos votos en contra fueron los de Venezuela y Uruguay, y no precisamente por no mostrar su apoyo al pueblo saharaui. Más bien, al contrario, como veremos más abajo.

Los tres votos restantes corresponden a las abstenciones de Angola, Nueva Zelanda y Rusia. El posicionamiento de este último país es significativo por ser uno de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad y que tienen derecho a veto, junto a Estados Unidos, Reino Unido, Francia y China.

Con la aprobación de esta resolución 2285, el Consejo de Seguridad ha decidido prorrogar el mandato de la MINURSO por un año más, concretamente hasta el 30 de abril de 2017, pero poniendo de relieve la necesidad urgente de restaurar la plena funcionalidad de esta misión que Naciones Unidas tiene desplegada en el Sahara Occidental. Esto pasa indefectiblemente por que regrese el contingente de empleados de la MINURSO que fue expulsado por Marruecos en represalia por varias declaraciones y gestos del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, durante su reciente visita a la región, y que el régimen alauita consideró como “hostiles” e “insultantes”.

Para evaluar la restauración inmediata de la MINURSO y el retorno de su personal civil expulsado, el Consejo de Seguridad solicita, a través de la resolución aprobada, que el Secretario General presente, en un plazo máximo de 90 días, un informe sobre la situación de la misión en los territorios saharauis. En el caso de que la MINURSO no haya conseguido volver a funcionar “a plena capacidad”, el Consejo se reserva la opción de considerar la forma de “facilitar” el logro de este objetivo.

¿Pero qué entiende el Consejo por “plena capacidad”? ¿A que el personal vuelva a las tareas que tenía encomendadas antes de la expulsión que ordenó Marruecos? ¿O quizá se refiera a todas y cada una de las tareas que tiene encargadas la MINURSO desde el momento de su creación, en 1991, entre las cuales está la celebración de un referéndum de autodeterminación para el pueblo saharaui? La clave nos la da el embajador Elbio Rosselli, representante de Uruguay ante el Consejo de Seguridad de la ONU, cuando explica el voto negativo de su país para la resolución sobre la MINURSO este pasado 29 de abril. Ésta es su intervención subida a YouTube:

El personal de la MINURSO expulsado por Marruecos no deja de ser una pataleta del régimen marroquí por lo que éste consideró una serie de ofensas por parte del Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, a la monarquía alauita y por el uso que hizo el líder surcoreano de la expresión de “Sahara ocupado” para referirse al territorio saharaui controlado por Marruecos.

Pero mientras Marruecos habla de “graves excesos del secretario general durante su visita a la región”, Naciones Unidas advierte de que las acciones marroquíes ponen en peligro la continuidad de la misión. Para ello, la resolución 2285 muestra pleno apoyo del Consejo de Seguridad al compromiso del Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, y a su Enviado Personal, Christopher Ross.

Eso sí, la misión continuará sin tener incluida, en su mandato, la vigilancia del respeto a los derechos humanos. Junto al referéndum, ésta es la otra principal demanda que la parte saharaui reclama constantemente. Pero la ONU, lejos de resarcirse de tanta ignominia acumulada durante todos estos años, sigue debatiéndose en si mantener la misión sobre el terreno con las competencias ejercidas hasta el momento o si, por el contrario, modificar a la baja las competencias y funcionalidades de la misión, tal y como proponen Francia, Senegal y España.

Mientras tanto, se seguirán sucediendo accidentes por explosión de minas y de restos explosivos de guerra sembrados por el territorio saharaui y que se suman a las muertes en las cárceles marroquíes o el largo exilio. Una suma de calamidades de la que la comunidad internacional debería poner fin de una vez por todas antes de que sea tarde y lamente ser directo responsable de un estallido armado en la región.

 

(*) Foto de cabecera: El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas / Foto extraída de www.un.org

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