Catalunya y los saharauis ante el 21-D

Después de la aplicación del artículo 155 de la Constitución por parte del Estado español, se abrió un proceso electoral en Catalunya que desembocará en las elecciones autonómicas para el próximo 21 de diciembre. Estos comicios son de una notoria particularidad, ya que, con medio Govern en el exilio y el otro medio con consellers en la cárcel o recién salidos de ella, entre otras medidas, la cuestión nacional está condicionando de manera absoluta toda la campaña. El derecho de autodeterminación de Catalunya está en el centro del debate y la política catalana lleva años discutiendo sobre el derecho a decidir de los catalanes. ¿Pero qué posiciones adoptan las diferentes formaciones políticas, especialmente las independentistas, cuando se trata de este derecho a la libre determinación de los pueblos en general y, más concretamente, del pueblo saharaui? Veamos qué dicen sus programas electorales si es que dicen algo al respecto.

Para las anteriores elecciones al Parlament de Catalunya, celebradas el 27 de septiembre de 2015, ya analizamos cual era el posicionamiento sobre el conflicto del Sahara Occidental por parte de las diferentes formaciones políticas y qué sensibilidad habían mostrado hasta entonces cada una de ellas hacia el pueblo saharaui. Para no repetirnos, esta vez sólo nos centraremos en ver qué dicen al respecto, para este 21D, los programas electorales de las formaciones que obtuvieron representación parlamentaria en esta pasada legislatura.

Como hemos dicho, estas elecciones son de una particular excepcionalidad, puesto que parten de la cesión del Govern de la Generalitat por parte del Gobierno central y se desarrollan con el cesado president, Carles Puigdemont, exiliado en Bruselas y acompañado por la mitad de su Govern. La otra mitad, la que no se marchó a la capital europea, entró en prisión, donde aún permanecen el vicepresident Oriol Junqueras i el conseller Joaquim Forn, quienes son ampliamente considerados como presos políticos junto a Jordi Sánchez, presidente de la ANC (Assemblea Nacional de Catalunya), y Jordi Cuixart, presidente de Òmnium Cultural, llamados ‘los Jordis’ y ambos también entre rejas desde el pasado 16 de octubre.

Algunas de las candidaturas tienen en común, entre sus prioridades, sacar de la cárcel a estos presos que consideran políticos y “recuperar” la institución de la Generalitat para Catalunya después de la aplicación del 155. Otras formaciones han visto necesaria la aplicación de dicho artículo para lo que consideran “devolver la normalidad” a los catalanes. Pero la realidad es que todas ellas se han visto inmersas en la vorágine política que vive el país situándose la cuestión nacional en el eje central de estas elecciones para la mayoría de los principales partidos, aunque no de todos.

De esta manera, se habla de dos bloques enfrentados: los partidos independentistas y los llamados ‘constitucionalistas’, con el espacio de els comuns (los comunes) – y sus socios de Podem Catalunya – en medio de ambos.

El primero de estos bloques lo conforman las candidaturas independentistas de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), la CUP-CC (Candidatura d’Unitat Popular – Crida Constituent) y Junts per Catalunya, liderada desde Bruselas por Carles Puigdemont y que es conocida por ‘la llista del President’.

Carteles electorales de la CUP, ERC y Junts per Catalunya, respectivamente, para este 21-D.

En precampaña, todo parecía indicar que sería ERC quien ganase estos comicios. Pero, según los últimos sondeos, Ciudadanos y Junts per Catalunya han remontado en intención de voto y se sitúan muy cerca de los republicanos pisándoles los talones y siendo claros competidores para ser la lista más votada. Aun así, la duda está en si las fuerzas independentistas sumarán una mayoría parlamentaria suficiente como para continuar con su proyecto independentista o si, sumando suficientemente, lograrán llegar a un acuerdo de gobierno. Recordemos que, en esta última legislatura, ERC y el PDeCat, la antigua Convergència, fundamentaban la formación de gobierno Junts pel Sí (‘Juntos por el Sí’), una coalición a la que no se sumó la CUP pero que la sustentó en lo necesario “para no hacer descarrilar el procés” independentista.

Las tres formaciones del bloque independentista se han marcado, como uno de sus principales objetivos, la construcción de la República catalana y basan su programa en los mecanismos para su implementación. Como República independiente, se ambiciona una política exterior como país y, precisamente en el programa de cada uno, deberíamos ver especificada la acción exterior de un gobierno que pretende tener voz propia en Europa y el mundo.

Pero como hemos prometido, haremos un esfuerzo titánico en no hablar del resto de propuestas y nos ceñiremos a ver cómo abordan los diferentes partidos el derecho de autodeterminación de los pueblos y, más concretamente, la cuestión saharaui.

De entrada, ya observamos cómo tanto en la lista del President como en la de ERC, las propuestas son poco específicas y nada concretas en cuanto a política internacional más allá de promover la República catalana.

ERC, por ejemplo, que concurre a las elecciones dentro de la coalición Esquerra Republicana – Catalunya Sí, habla, en su programa, de una República “abierta” a Europa i al mundo, pero no entra en detalles ni menciona nada al respecto del conflicto del Sahara Occidental a pesar de su tradicional apoyo a la lucha del pueblo saharaui.

Por su parte, Junts per Catalunya, formación liderada por el president Carles Puigdemont, es un intento de hacer una lista transversal a la cual ERC no ha querido sumarse imposibilitando, de esta manera, una reedición de Junts pel Sí. Principalmente, la conforma el Partit Demócrata de Catalunya (PDeCat), la antigua Convergència Democràtica de Catalunya (CDC), y a la que se han sumado independientes independentistas de otras ideologías políticas como es el caso del preso y líder de la ANC, Jordi Sánchez, proveniente de opciones de izquierda. Pero en su programa, nada del derecho a decidir de los pueblos. Sólo, el de Catalunya.

Pero de las tres listas del llamado “bloque independentista”, la que ha ido más lejos en la cuestión del derecho a la autodeterminación de los pueblos ha sido la CUP. En su último apartado del programa, desarrolla una serie de propuestas en política exterior entre las cuales se encuentran, en la penúltima página, los siguientes tres puntos:

268. La CUP-CC apuesta por la construcción de unas nuevas relaciones internacionales basadas en la paz, la solidaridad y la fraternidad, y el respeto a la autodeterminación y la soberanía de los pueblos como única forma de construir estas relaciones. Éstos son los principios que deben guiar la construcción de nuevas instituciones internacionales que puedan constituir una alternativa a las vigentes.

270. Trabajamos para fortalecer la cooperación entre aquellos pueblos que luchan por su dignidad e independencia, especialmente con aquellos procesos que planteen alternativas sociales y económicas diferentes a las políticas imperialistas.

273. Daremos apoyo a políticas de cooperación y solidaridad siempre que éstas vayan encaminadas a denunciar las injustas políticas económicas, sociales y nacionales que sufren los pueblos de origen y, a la vez, fortalecer el movimiento popular que desde estos países combaten estas mismas injusticias, o, en el caso de las repúblicas que responden a proyectos populares emancipatorios, a apoyar las políticas que éstas realicen para contribuir en la construcción de unas relaciones internacionales más sólidas basadas en la autodeterminación y la soberanía de los pueblos.

Cabe apuntar que, para las anteriores elecciones del 27-S, la CUP-CC sí que menciono de manera específica a alguno de los pueblos para los que ofrecía prioritariamente su solidaridad y entre los cuales se encontraba el pueblo saharaui:

“Trabajaremos para fortalecer la cooperación con aquellos pueblos que luchan por su dignidad e independencia, especialmente aquellos procesos que planteen alternativas sociales y económicas diferentes de las políticas imperialistas. Sin olvidar otras luchas justas y emancipadoras, intentaremos establecer como prioritarios de nuestra solidaridad internacionalista, por el componente histórico, estratégico y de arraigo a nuestra tierra, los siguientes países: Venezuela, Cuba y países del ALBA, Colombia, Sahara, Palestina, Kurdistán y Euskal Herria.”

Pero para este 21-D, la CUP-CC ha optado por no especificar, en su programa electoral, a ningún pueblo en concreto con este tipo de aspiraciones.

En cuanto al bloque llamado ‘constitucionalista’ (o del 155, como les gusta llamarles sus opositores), lo conforman el Partido Popular de Catalunya (PPC), Ciudadanos (Cs) y el PSC (Partit dels Socialistes de Catalunya). Esta consideración no es nada cómoda para el PSC, que se ve incluido en este bloque por su apoyo a la aplicación del artículo 155 con el que el Gobierno de Mariano Rajoy cesaba al govern de la Generalitat escogido en 2015.

Carteles electorales del PSC, Ciudadanos y Partido Popular, respectivamente, para este 21-D.

El PSC hace todo lo posible para que no se le identifique como parte de este bloque, pero las constantes llamadas a los socialistas por parte de Ciudadanos y del PP para un futurible gobierno, convierten al líder del PSC, Miquel Iceta, en un pretendido posible socio a ojos de los dos partidos españolistas. Pero Iceta necesita salirse de la foto de la manifestación por la unidad de España celebrada en Barcelona el pasado 29 de octubre en la cual comparte pancarta con el líder del PP en Catalunya, Xavier García Albiol, y otros dirigentes de este partido.

Esta ‘selfie’ ha perjudicado mucho a los socialistas y parecía no ayudar nada a recuperar parte del electorado perdido durante estos últimos años en los que se ha alejado del catalanismo. De ahí, quizá, la búsqueda por parte del partido de ensanchar su electorado con la incorporación en sus listas de personas que poco o nada tienen que ver con el socialismo y sí, por ejemplo, con la derecha catalanista y nacionalista, como el antiguo dirigente de Unió Democrática de Catalunya, Ramon Espadaler, que estará en la candidatura del PSC como número 3. Pero no es la única estrategia que le ha funcionado al hábil Iceta, que ha conseguido remontar posiciones y mejorar en intención de voto sus resultados del 27-S.

Para el PSC, el encaje de Catalunya en España responde a la promesa del PSOE – parece que ya olvidada – que preveía la vertebración federal del Estado. En su programa, los socialistas catalanes hacen un reconocimiento explícito del carácter plurinacional del Estado y apuestan por todo tipo de acuerdos siempre pactados con el Gobierno central “a excepción de la demanda relativa al referéndum de secesión” (página 146 del programa), aunque sí que lo defendían hace tan sólo unos años atrás.

En el ámbito internacional, el PSC va poco más allá del europeísmo y apuestas ecológicas o de promoción económica y cultural siendo coherente con su actual visión de Estado y dejando para el PSOE el grueso de la política internacional.

En el segundo capítulo del programa, dentro del apartado 2.5 “Valores para la convivencia” (página 66), sí que hace mención, en su primer punto, a la resolución de conflictos en Oriente Medio y norte de África, pero de una manera demasiado poco concreta:

P1. Reforzaremos la diplomacia europea para prevenir conflictos, trabajar para el fin de la violencia, el alto al fuego, el fomento de las conversaciones de paz y negociaciones políticas multilaterales en los países en conflicto de Oriente Medio y norte de África. 

Aunque visto el currículum de los socialistas respecto al conflicto saharaui, quizá sea preferible que no se metan a mediar nada en el Sahara.

Por otro lado, tenemos el afán recentralizador de Ciudadanos (C’s), que hace de este partido el verdadero ariete del nacionalismo catalán en el Parlament. Nacido como partido en Catalunya en 2006, su obsesión por el nacionalismo catalán le ha llevado siempre a criticar los nacionalismos en general, olvidando que Ciudadanos es, en sí mismo, un partido también nacionalista. Y bastante. Aunque nacionalista español.

Como dice en el apartado segundo del primer capítulo del programa, están para desmontar “las estructures d’Estat y los chiringuitos del independentismo”, haciendo mención especial al Diplocat en su punto 7.

En cuanto a política internacional, C’s lo deja claro en el punto 60: la acción exterior de la Generalitat estará “basada en la lealtad institucional [hacia el Estado] que fomente y preserve las materias en las que Cataluña realmente tiene competencias. La acción exterior de la Generalitat volverá a centrarse en materias de competencia autonómica, como la cultura, la empresa, el turismo o la investigación. Solo así se actúa en beneficio de todos los catalanes.”

Por tanto, todo lo contrario a una concepción nacional de Catalunya y ninguna mención a cualquier reivindicación de otro pueblo.

El tercer  integrante de este bloque constitucionalista, el PP catalán, usa la misma estrategia que el PSC y Ciudadanos en cuanto a política exterior se refiere y opta por dejar en manos del Estado cualquier implicación en materia de reconocimiento nacional de otros pueblos.

Cartel electoral de Catalunya en Comú Podem para este 21D.

Por último, y entre los dos bloques enfrentados, se encuentra Catalunya en Comú Podem, la coalición de Catalunya en Comú y Podem Catalunya.  Esta formación – derivada de Catalunya Sí que es Pot de la pasada legislatura – es la única que incluye, de manera específica en su programa, su apoyo al pueblo saharaui. Lo hace dentro del apartado 7 del capítulo IV, concretamente en la página 129:

  • Dar apoyo a la reivindicación del pueblo saharaui. El govern debe aceptar, tal y como quiere la sociedad, vivir en una región euromediterránea que cuente con un Sahara libre. Y debe procurar orientar la política exterior del Estado y de la Unión Europea de manera que esta voluntad quede reflejada en el debate público europeo al respecto.

Vemos como tan sólo una candidatura en estas elecciones hace mención específica al conflicto del Sahara Occidental y precisamente no es una de las formaciones del bloque independentista, aunque, como ya hemos apuntado antes, tanto ERC como la CUP siempre se han mostrado favorables a las aspiraciones del pueblo saharaui y así se ha constatado en materia de cooperación cuando, por ejemplo, ERC ha formado parte de algún gobierno de la Generalitat, sea tanto con Junts pel Sí en esta pasada legislatura como con el tripartito de izquierdas que gobernó Catalunya entre el 2003 y 2010.

De todas formas, más allá lo que digan sus programas electorales, lo que cuenta es que lo que hagan al respecto los diferentes partidos en el desarrollo de esta próxima legislatura estén o no en el futuro gobierno de la Generalitat.

Pero vistas las intenciones de voto y lo que se desprende de los discursos en esta campaña electoral, los saharauis poco pueden esperar, por el momento, de la política catalana tan centrada como está en la construcción de su República, por parte de unos, o en el intento de evitarla, por algunos de los otros.

 

 

(*) La foto de cabecera del artículo está extraída de www.parlament.cat

2 comentarios sobre “Catalunya y los saharauis ante el 21-D”

  1. Citaré textualmente un fragmento del artícilo…”Lo que cuenta es que lo que hagan al respecto los diferentes partidos en el desarrollo de esta próxima legislatura, estén o no en el futuro gobierno de la Generalitat”
    Pues bien; a los hechos me remito y puesto que hechos son amores y no buenas razones…decidme hacia dónde miran esas fuerzas políticas, favorables en teoría a la noble causa del pueblo Saharaui cuando se les pide ayuda en acciones tan básicas como son las vacaciones solidarias de los niños de este territorio y responden con negativas. Y no hablo de C’s PSC ni PP, que como reza el artículo no tienen prevista ninguna medida de ayuda en su programa. Pienso más bien en esos que desde las instituciones públicas predican solidaridad, democracia y nobles valores que rara vez cumplen; Estando en sus manos, por ser mayoría, destinar una mínima partida a continuar hermosos proyectos humanitarios como son las vacaciones solidarias de los niños Saharauis…miran hacia otro o se niegan rotundamente ante la estufefacta mirada de los que aún tienen un rayo de esperanza….

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